¿CRISIS EN CUBA, PLAN CÓNDOR O PRIMAVERA DEMOCRÁTICA?

Por Alex Trujillo Giraldo// En la mañana del pasado lunes, las redes sociales despertaron inundadas de noticias y comentarios ante manifestaciones en una decena de ciudades cubanas. Las cuales, fueron celebradas con vehemencia por el exilio cubano que, rápidamente desde Miami, pedía una intervención militar norteamericana.


Imagen tomada de : https://www.flickr.com/photos/cubahora/16527147240



El levantamiento tuvo epicentro en San Antonio de Los Baños, donde el presidente Díaz-Canel hizo presencia inmediata, para luego regresar a La Habana donde realizó una amplia rueda de prensa respondiendo a múltiples críticas de los manifestantes, un manejo bastante paradójico si lo comparamos con el dado por Iván Duque, a las protestas en Colombia.


Estas movilizaciones luego se replicaron en las calles de La Habana, frente a la amplia difusión por redes sociales, donde se registraron enfrentamientos y detenciones, al igual que contramarchas de respaldo al gobierno, como lo constató la televisión alemana.


Por encima de cualquier perspectiva política, lo que salta a la vista, es que el descontento social es producto de la crisis económica producto de la pandemia. Dado que, se ha generado una reducción calculada en un 11% en 2020, de la economía caribeña. Dependiente del turismo internacional desde los años noventas, como lo fue de la economía soviética tras la Revolución Cubana hasta la desintegración de la URSS, en 1989.


ANTECEDENTES


En el conocido como "periodo especial", el PIB cubano se contrajo 36% de 1990-1993, ya que la dependencia del comercio con los países del bloque socialista y las medidas de bloqueo intensificadas por EE. UU., sumieron al país en una crisis económica sin precedentes de la cual todavía intenta recuperarse.


Lo que en su momento, llevó al gobierno del presidente estadounidense Bill Clinton, a propiciar con mayor rudeza la aplicación de la ley Helms-Burton y, el "apoyo para una transición democrática en Cuba", un plan ejecutado por la Oficina de Asuntos Cubanos del Departamento de Estado para derrocar al gobierno, mediante la asfixia económica y el aislamiento político.


Una postura oficial que no tuvo cambios hasta el gobierno de Barack Obama, quien cuestionó el éxito de esta estrategia y decidió restablecer las relaciones diplomáticas entre ambos países, selladas con una visita oficial en 2016 y la apertura de una ronda de negociaciones. Pero que cambió nuevamente hacia una postura hostil, con la presidencia de Donald Trump.


Cabe destacar, que el bloqueo económico hacia Cuba ha sido condenado 23 veces por el pleno de la Asamblea General de las Naciones Unidas. En la última votación, 184 países votaron a favor de una resolución que solicitaba a EE.UU. poner fin al bloqueo, con solo dos votos contra (EE.UU. e Israel) y dos abstenciones (Colombia y Brasil).


Igualmente, la historia nos ha confirmado que cada crisis en la isla, desde la Independencia de España en 1895, donde EE.UU. ocupó la isla. Como la invasión a Bahía Cochinos, el éxodo de los Marielitos o los actos desestabilizadores tras la caída de la Unión Soviética, han sido una oportunidad para la injerencia norteamericana en su considerado "patio trasero".


Como, después de la llegada del socialismo al poder, para los exiliados de la derecha y la mafia en Miami, que buscan recobrar el poder que perdieron tras la caída del dictador Fulgencio Batista en 1959. Quienes justifican la aplicación de la Enmienda Platt, un tratado vigente hasta 1934, que permitía ocupar militarmente Cuba por parte de EE. UU.


Dicho tratado, continúa mediante la ocupación ilegal de la Bahía de Guantánamo por parte de EE.UU. Lo que ha sido condenado numerosas veces por violar la Convención de Viena de 1969, que crea el Sistema de Derecho Internacional.


CONTEXTO Y PERSPECTIVAS

Sin duda, el mundo entero se encuentra enfrentando una serie de cuestionamientos sobre las desigualdades, el acceso a la salud, el modo de producción, el cambio climático y la legitimidad de los gobiernos. Dado que tras la crisis económica producto de la pandemia, los antagonismos sociales se han tensionado y el manejo del problema sanitario ha sido errático en casi todos los países del hemisferio, de lo cual, Cuba no ha sido ajena.


En el plano geopolítico, la llegada de Joe Biden al poder en EE.UU., abre nuevos interrogantes sobre la continuidad de las medidas de bloqueo económico o el regreso a la postura de diálogo del ex-presidente Obama, gobierno del cual fue vicepresidente el actual mandatario.


Además, las tensiones en el continente hacen pensar en dos posibilidades. ¿Estamos ante una primavera democrática o transitando un Plan Cóndor 2.0? Teniendo en cuenta, por un lado, el golpe a Dilma Rousseff en Brasil (2016) y Evo Morales en Bolivia (2019), la estrategia de lawfare contra ex-mandatarios progresistas en todo el continente y las sanciones contra Venezuela. Y por otro lado, los estallidos sociales en Chile y Colombia, el triunfo de Pedro Castillo en Perú y hasta el asesinato del presidente de Haití en pasados días.


Debemos afirmar que las condiciones objetivas pueden dar pistas en ambos sentidos, el continente está ardiendo y EE.UU. siempre tiene algo que ver, al ser ésta su zona de mayor influencia política y económica. Pero donde China en lo comercial y Rusia en lo militar, tienen intereses.


Primero, cabe recordar que el Plan Cóndor fue una estrategia contrasubversiva diseñada por la CIA y ejecutada en asocio con los gobiernos de derecha en el continente entre 1968-1989, para evitar "la propagación del comunismo en América Latina". Lo que derivó en múltiples dictaduras militares que se impusieron en el Cono Sur, al igual que múltiples violaciones a los DDHH y conflictos armados en todo el hemisferio.


Agitando esta misma bandera, en las últimas décadas han señalado a Cuba, Nicaragua y Venezuela de exportar el modelo socialista a los demás países del continente. Uno de los argumentos claves para la transformación de UNASUR en PROSUR y la creación del Grupo de Lima. Al igual, que ha sido estrategia electoral para fomentar el miedo recurrente los últimos años en Argentina, México, Colombia, Ecuador, Perú, Brasil y hasta en EE.UU.


Una matriz de pensamiento, instalada también desde los medios de comunicación. Como se evidenció hoy mismo, cuando lo insinuó el periodista Julio Sánchez Cristo, en una entrevista de la W Radio, al profesor Pablo Guadarrama González, doctor en filosofía y docente de la Universidad Marta Abreu de Las Villas, Cuba. Quien afirmó: "no creo que Cuba sea un modelo, porque cada pueblo tiene sus particularidades. Sería desconocer la realidad y ha sido un error pensar que existen modelos. Hoy mismo, el Estado fracasó en solucionar todos los problemas de las personas, como también lo ha hecho el mercado".


En la misma entrevista, se le preguntó si la crisis actual en Cuba era producto de una falta de liderazgo, y la posibilidad de una apertura más liberal en el sistema político cubano. A lo cual, el académico respondió: "Acá tampoco se trata de una crisis de liderazgo. Porque la Revolución no solo la hizo Fidel y Raúl Castro, la hizo el pueblo cubano. La Historia ya ha corroborado que las sociedades crean sus líderes. Sin condiciones sociales que lo posibiliten, los líderes no florecen."


En este sentido, queda claro que ni el gobierno, ni la academia cubana desconocen la crisis que están padeciendo al igual que todo el planeta. Sin embargo, la pregunta es cómo solventarán sus propias contradicciones sociales, como las que les impone el contexto de pandemia, con la mirada y la injerencia siempre presente de los halcones de Washington.


En el marco del proceso de "actualización del modelo socialista cubano", un conjunto de reformas emprendidas desde 2007, que han sido consagradas en la Constitución de 2019 y que se encuentran en plena implementación. Hoy ante una prueba de fuego, que podría ser una oportunidad hacia una profundización del centralismo democrático, la soberanía nacional y legitimidad del socialismo.

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