Dianoéticas

 

Que provienen del intelecto, pero mediante la formación y la vida en medio de la polis, no son innatas. Se refiere al entendimiento, la ciencia, la sabiduría, el arte y la prudencia. 

 

Para el creador del Liceo, la ética plena y la areté sólo son alcanzables por los varones de clase alta y de ello deriva la ciencia política. Lo cual excluye a mujeres, niños, pobres y bárbaros.

DE LA ARETÉ Y LAS VIRTUDES


 

Hace semanas, nos interpelamos con la pregunta sobre el ¿Cómo debo obrar? decíamos que esta pregunta se podía responder de dos maneras, apelando a la moral o la reflexión ética. 

 

Esta diferenciación nace, en tanto, la moral connota el conjunto de tradiciones que una comunidad le transmite a sus miembros. Esta tradición puede ser religiosa, cultural o política. Por ejemplo: Los musulmanes no consumen licor, en Occidente no nos casamos con nuestros familiares o los comunistas no deben ser personas avaras. 

 

Por otro lado, decíamos que la ética occidental parte de axiomas o verdades evidentes que no requieren ser demostradas. Por ejemplo, la ética en la Grecia Antigua (1200-146 a.C.) buscaba la areté (perfección, plenitud, excelencia) y la eudaimonía  (felicidad). 

 

Difícilmente, se podría debatir que la humanidad no busca la perfección o la felicidad. Pero inmediatamente, encontraremos diferencias sobre qué entendemos por una y otra.Esto sucede, porque el significado y el significante son dos elementos diferentes, es decir, la palabra es el significante que todos vemos. Pero el significado es un orden de sentido que prioriza una forma de comprender dicha palabra sobre otras posibilidades. Este orden de sentido ¿De dónde sale? Nietzsche, decía que las palabras o tenían historia, o tenían definición. En otras palabras,  si una palabra tiene historia quiere decir que esconde una disputa anterior, donde se asumió ese sentido sobre otros o, cuando tiene un único sentido, este sentido se impuso al emerger la palabra.

 

En el caso de la ética, se parte de axiomas o verdades al parecer muy evidentes, pero  frente a las cuales se esconde una relación social sobre el término. Una historia del concepto. 

 

La areté (excelencia) de la Antigua Grecia, se alcanzaba acumulando virtudes. La virtud es una conducta opuesta al vicio, o si se quiere es la conducta que busca el bien. En las obras de Homero y Hesíodo, la areté era un sinónimo de valentía y astucia, dado que los héroes de los que hablaban sus obras afrontaban sin temor el destino, que por lo general era conocido por medio del oráculo. 

 

 

Aquiles, el gran héroe griego en la batalla de Troya, es desde antes de su nacimiento un ejemplo de areté. Prometeo profetizó que sería aún más grande que su padre, lo que hizo que los dioses Zeus y Poseidón desistieran en pretender a la ninfa Tetis, quien junto al rey Peleo fueron los padres de Aquiles. Cuenta la literatura griega, que lo único mortal que tenía Aquiles era su talón, hacia donde Paris en la batalla de Troya dirigió una flecha que finalmente acabaría con su vida. 

 

Sócrates(470-399 a.C.), consideraría que el camino de la virtud es el mismo camino del conocimiento, pues afirmaba que “no se puede hacer lo justo, si no se lo conoce. Tampoco es posible dejar de hacer el bien, después que se lo conoce.” El camino del conocimiento inicia para Sócrates, en el conocerse a sí mismo. 

 

Es un intelectualismo moral, ya que se llega a la justicia y el bien supremo,mediante la mayéutica. El método inductivo, donde el interlocutor hace una “labor de parto”. Dado, que la verdad se encuentra latente en cada persona. Según Platón (427-347 a.C.) en boca de su maestro, en los libros Teeteto y El Banquete, nuestra alma estuvo antes en el mundo de las ideas y basta con recordar (reminiscencia). 


Platón, por su parte en La República, al preguntarse por el Estado justo nos lleva hacia su teoría de las tres partes o tipos del alma, a los cuales corresponderá un vicio y una virtud presentes en los gobernantes, los guerreros y los artesanos. También en el “mito del carro alado”, en su obra Fedro, identifica a cada parte del alma con el conductor y los caballos de su carruaje.

La armonía de estas tres partes del alma será una virtud más, la de la justicia. Que será entendida como dar a cada quien lo que se merece. El bien es igual al conocimiento, y el mal corresponde a la apariencia y el engaño que representa el mundo sensible. 

 

En Aristóteles (384-322 a.C.), lo que encontramos en Ética a Nicómaco es una concepción de la virtud como hábito ante determinadas situaciones, por lo que se distancia de Sócrates y Platón, dado que es la costumbre y no el conocimiento, lo que permite al hombre distinguir lo que es bueno de lo que es malo. 

 

Esto tiene que ver por su propia postura epistemológica, que recobra el valor de la experiencia en la adquisición del conocimiento. Además, tiene un carácter teleológico, su fin último es la felicidad. 

 

Las virtudes, según Aristóteles, son de dos tipos: 

 

Éticas

 

Que provienen de la experiencia.