EL PARQUE DE LA SALUD DE CARTAGO REVERDECE

Después de años de notable abandono, múltiples iniciativas están abrazando nuevamente este pulmón de bosque seco tropical, que nació del trabajo comunitario y ambiental.



La historia de este lugar como un parque, representa la resistencia que vecinos y ambientalistas libraron ante el uso como botadero de escombros de los urbanizadores que depredaron otros espacios similares alrededor a inicios del presente siglo.


Durante varios años, liderados por los fallecidos Hernán Victoria, Aicardo Lozano y Herney Patiño, la Escuela de Liderazgo Ambiental realizó jornadas de trabajo y educación ambiental, en torno al sancocho que se cocinaba todos los domingos como premio al esfuerzo colectivo.


Sin embargo, diferencias con la CVC y las administraciones municipales de turno terminaron socavando el proceso comunitario, que ya había derivado en la creación de la Fundación Parque de la Salud.


Aunque se realizaron algunas mejoras en el inmobiliario del parque, la falta de apropiación por parte de los usuarios, la estigmatización a los jóvenes y la abundancia del consumo de sustancias psicoactivas por parte de los mismos, convirtieron este pulmón en un espacio lúgubre en ocasiones que alimentaba la mala fama del lugar.


A raíz, de gestiones que realizaron el alcalde Víctor Álvarez y la concejal Eridis Polo, se logró la intervención del muelle, el puente y los caminos del sendero, por parte de la empresa Papeles Nacionales. Comprometiendo a la Administración Municipal a realizar nuevas inversiones en un futuro próximo. Este guiño de la clase política y la empresa privada, fue respondido con creces por la comunidad.


Múltiples organizaciones ambientales y sociales como la Fundación Parque de la Salud, la Red Diversa del Norte del Valle, Comunidad Latente y otros procesos han empezado a reactivar las visitas guiadas, las jornadas de limpieza, la compostera y el embellecimiento del parque. Teniendo como epicentro los días domingos desde las 9:30a.m.



Sin duda, la tarea más grande será detener la eutrofización que se evidencia en el espejo de agua del parque. Dado que la materia orgánica arrojada por las heces de las garzas puede dejar sin oxígeno el agua, provocando una tragedia ambiental.



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